El verdadero origen del Día de las Madres en México: una medida política para contrarrestar la liberación sexual de la mujer

Por Verónica Valeria De Dios Mendoza

Las primeras celebraciones del día de la madre mantienen su originen en la antigua Grecia en donde se celebraban fiestas en honor a Rhea, la madre de Zeus.

Este día que llega a parecer un acontecimiento extraordinario e inspirador como pocos, realmente cobra matices distintos en sus orígenes mexicanos, los cuales terminaron volcándose en contra de los esfuerzos reivindicatorios y emancipacionistas hacia los derechos y libertades de la mujer, vinculando su eclosión en una inevitable intervención conservadora.

Un escrutinio a fondo de la historia descubrirá dos elementos que dieron pauta a un agrio conflicto: la lucha por los derechos sexuales y reproductivos del sexo femenino y por otro lado la insistencia en recluir a la mujer en los confines del ámbito privado, elementos que ahora comienzan poco a poco a ser entendidos y visibilizados.

Durante el gobierno del general Salvador Alvarado en el Estado de Yucatán,  se llevó a cabo en el año de 1916 el primer Congreso Feminista, al que asistieron 617 delegadas. En él se discutió la anticoncepción como  un medio para lograr una maternidad libre mediante los principios de Margaret Sanger, quien fue una enfermera estadounidense, activista a favor de la planificación familiar y fundadora en 1921, de la Liga americana para el control de la natalidad.

Al término del gobierno del general Alvarado, ocupó el cargo Felipe Carrillo Puerto, quien abiertamente mostró su incondicional apoyo en realizar una agenda política en favor de los derechos de la mujer. Carrillo funda diversas instituciones de educación, promulga la ley del divorcio, combate a la Iglesia sectaria, impulsa las ligas feministas y se opone a la existencia de espacios denominados “sólo para hombres”. Ante ello, los movimientos feministas mantienen un gran auge, estableciendo comités en diversos lugares.

Una de las cuestiones más controvertidas también impulsadas por Felipe Carrillo Puerto, fue el folleto denominado “La Brújula del Hogar” en el cual se habla sobre control de natalidad, trayendo consigo el nacimiento de grupos interesados en la planificación familiar que apoyaban la maternidad como una opción no como una obligación y que brindaban conferencias sobre profilaxis, enfermedades de transmisión sexual, temas jurídicos y se discutían los beneficios del amor libre sobre el matrimonio convencional. Grupos que incluso lograron tener una oficina estatal para dicho propósito.  Todo ello propició fuertes críticas al pueblo yucateco, en especial a las mujeres calificando al documento como “folleto criminal”.

No se está lejos de encontrar explicación a la tormenta desatada. Entre el periodo de marzo y abril de 1922 varios periódicos locales llevaron a cabo una campaña contra las feministas y sus propuestas señaladas malamente como “inmorales” para regular la procreación.

Por instrucciones de Vasconcelos, quien entonces era Secretario de Educación, José María Bonilla acudió a investigar los hechos y a “actuar con toda energía”. De la misma manera los Caballeros de Colón manifestaron su petición de perseguir el delito de imprenta por publicar dicho folleto. Sin embargo el diario yucateco “El Popular” publicó la respuesta del entonces Procurador General del Estado, Julio Aznar, en el sentido de que las persecuciones de esta índole no podían ceñirse en el “estrecho y arcaico criterio moral de hondos y arraigados prejuicios religiosos”.

A pesar de que la respuesta circuló de manera local, el periódico Excélsior reprodujó el editorial de un diario toluqueño donde se reclama el silencio de las autoridades ante los movimientos feministas durante la investigación, y por tanto en respuesta a la “campaña que ha lacerado los corazones de los mexicanos”, se  propuso la celebración del Día de la Madre, el cual “presta un servicio eminente a la moral y a la cultura de México”. El diario, a cuya cabeza se encontraba el periodista Rafael Alducin, alertó sobre los supuestos “peligros” que significaba la difusión de “ideas” que no se circunscribían a “nuestra moral social”. De esta forma el diario pretendió frenar la campaña yucateca que mantenía como fin la difusión del escrito por Margarita Sanger y en el que orientaba a las mujeres sobre las formas de evitar embarazos no planificados.

Con el apoyo del Secretario Vasconcelos y la iglesia católica, Rafael Alducin director de Excélsior organizó movilizaciones dentro de las escuelas promoviendo la idea romántica de reconocer la capacidad biológica que tienen las mujeres para albergar vida. De esta manera el 10 de mayo de 1922 se celebró por primera vez el día de las madres. También surge de Excélsior la iniciativa, en 1927, de construir un Monumento a la Madre, que el presidente Miguel Alemán inaugura en el año de 1949. 

Más allá de reconocer el esfuerzo que entraña la figura de la maternidad, es necesario hacer hincapié en que dicha fecha fue elegida como un germen que pretendía acallar los derechos sexuales y reproductivos de la mujer.  

Así, de este modo resulta trascendental resignificar el Día de las Madres a través de discursos que permitan visibilizar a la maternidad como un complemento independiente a la realización personal, es decir el derecho de toda mujer a disfrutar de una maternidad libre, elegida y consiente.

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