El aborto: un derecho para todas, no una causa de irresponsabilidad

Por Verónica Valeria De Dios Mendoza 

El aborto no ha podido escapar del destierro que le han asignado los posicionamientos que propugnan en apariencia el movimiento pro vida, con el consecuente resultado de hacer imposible la vida digna de la mujer. No es de extrañarse en una sociedad donde brilla el androcentrismo y prevalece el mandato de la figura ideal que debe revestir la mujer, se excluya de sus pretensiones las necesidades,  el bienestar y las voces de las mismas.

La irresponsabilidad es la gran etiqueta que señala a toda aquella que se ve enfrentada a un embarazo no deseado, y aún más la repulsa social y la condena si estas deciden interrumpirlo. Tal parece que quienes se empeñan en defender su estigmatización desconocen la efectividad, viabilidad y repercusiones que conllevan la utilización de métodos anticonceptivos; aunado a la posición en que permanece la inclusión de la educación sexual en la vida de las mujeres.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los métodos anticonceptivos de barrera que impiden el encuentro de los espermatozoides con el óvulo, como lo son el condón masculino y el condón femenino, mantienen una tasa de efectividad de 98% si se usan de manera correcta y 85% como se usan comúnmente, en el caso del primero. Mientras que el segundo las tasas son de 90% si se usa de manera correcta y 79% como se usa de manera común. En el caso de los métodos hormonales la efectividad de las pastillas o píldoras que contienen estrógeno y progestágeno con el fin de evitar la liberación de óvulos, la efectividad es de 99% si se utilizan de manera correcta y 92% como se utilizan comúnmente; las pastillas de progestágeno que únicamente contienen progesterona sin estrógeno haciendo más espeso el moco del conducto del cuello uterino para impedir que los espermatozoides y el óvulo se junten y previene la ovulación, es de 99% si se usa de manera adecuada y entre 90% y 97% como se usa comúnmente; los inyectables van de una tasa de 99% y 97% en su uso común; y el parche y anillo vaginal son métodos nuevos, por lo que los estudios sobre su eficacia son limitados. Por otra parte la efectividad de los dispositivos intrauterinos es de 99%. Por lo cual ningún método anticonceptivo puede considerarse con cien por ciento de efectividad, pues incluso los permanentes como la vasectomía y la esterilización femenina mantienen  un rango abierto de probabilidad con una tasa de 99%. (1)

Puede decirse que lo anteriormente expuesto es donde mora únicamente el fundamento que terminaría por contradecir a la constante etiqueta de irresponsabilidad a la que se ve condenada la existencia de la sexualidad de la mujer, sin embargo esta se expande cuando centramos la atención en las consecuencias que reviste en su individualidad.  De acuerdo a la organización Planned Parenthood los métodos hormonales como las píldoras pueden causar desde sangrado entre periodos menstruales, náuseas y vómitos hasta problemas que pueden ser mortales incluyen ataques cardíacos; accidentes cerebrovasculares; coágulos de sangre en las piernas, los pulmones, el corazón o el cerebro; o desarrollar presión sanguínea alta, tumores hepáticos, cálculos biliares o ictericia. (2) En los dispositivos intrauterinos persiste el riesgo de perforación uterina y el aumento de sangrado. (3)

Mientras que los métodos permanentes aunque presenten un alto grado de eficacia se ven enfrentados a la complejidad de su reversión, la cual requiere una cirugía complicada y severamente costosa. Si bien las trompas a veces se pueden volver a unir, no se puede garantizar un embarazo, (4) por lo que su posible exigencia social como un método viable para toda mujer, implica un choque entre dos derechos: el ejercicio de la sexualidad y el derecho a la procreación. Dos derechos que tienden a excluirse en lugar de complementarse.

Entonces, ¿en qué clase de fundamento se basan quienes osan en llamar de irresponsable a la mujer, aun cuando no existe método alguno que le asegure ejercer su sexualidad en plena seguridad de evitar un embarazo no deseado? Siendo por tanto la abstinencia el único camino que asegura absolutamente esa tan anhelada responsabilidad. Otro de los grandes males de la humanidad que ha terminado por apuntarla con desprecio por decidir ejercerla aun cuando no se está preparada para ser madre. ¿Acaso el único motor que debe mover el ser y existir de su sexualidad debe ser la maternidad y no el simple placer sexual? Pues tal como ha dicho Emilia Pardo Bazán: “Además de temporal, la función de la maternidad es adventicia: todas las mujeres conciben ideas, pero no todas conciben hijos…” La maternidad debe divorciarse del placer sexual, no solo de las mentes, sino de las propias legislaciones que reflejan solo el matiz maternal de la mujer y la restringen como ser sexual al insistir penalizar el aborto.

Si no existe un medio para impedir efectivamente la maternidad no deseada sin negarle el legítimo derecho a ejercer su sexualidad, bajo los principios de eficacia y bienestar que contemplen la salud de la mujer en lugar de mermarla, es entonces el Estado quien debe proveerlo y no imponerle más cargas que las que la misma naturaleza le ha dado por sus sexo. Sin embargo, hay quienes en la cúspide de la ignorancia perpetúan las cadenas sexuales de la mujer, conmovidos por el amarillismo de los argumentos que hacen ver a la mujer que se apodera de su libertad como una cruel asesina. No he de disculparlo a sabiendas que resulta más rentable para la sociedad todo aquello que produce escandalo aún cuando ello equivaldría a enmudecer gran parte de la realidad.

Lo cierto es que la hipocresía del movimiento pro vida que propugna la penalización del aborto voluntario se encuentra plagado de innumerables anacronismos que no contemplan las muertes de mujeres causados por abortos clandestinos que precisamente no provienen de la etiqueta de irresponsabilidad, sino de una estructura social y legal que continua con un modelo económico altamente inequitativo, depredador y represivo ante los más elementales derechos humanos, como lo es el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

Se estima que 85 millones (41%) de los embarazos ocurridos anualmente son embarazos no planeados, de los cuales 6 millones de mujeres en el mundo se someten a abortos inseguros cada año y aproximadamente 47, 000 mueren anualmente debido a complicaciones generadas por abortos practicados en condiciones inseguras. (5) Las condiciones restrictivas facilitan la existencia del mercado clandestino y son precisamente las mujeres en situación de pobreza las que tienen más probabilidad de tener un aborto inseguro que las mujeres con mayores posibilidades económicas, quienes cuentan con contactos para hacerse un aborto aún en su ilegalidad en clínicas o en centros de salud privados, así como con la posibilidad económica de viajar a una entidad o país donde se encuentre legalizado y garantizado el derecho al aborto voluntario.

Así pues, tenemos que asumir que la sujeción de la mujer por parte del Estado parece no haber cambiado sustancialmente. Ellas sufren las consecuencias del patriarcado, porque ha sido este quien ha moldeado la forma en que las leyes deben contemplar los limitantes hacia sus propios cuerpos. La libertad de la mujer, entonces, sólo es posible a partir de la remoción de los obstáculos a su libertad reproductiva y sexual, donde el aborto no debe remplazarse por los métodos de anticoncepción, sino ser una opción viable que permita cubrir las lagunas de su imprecisión.

NOTAS:

  1. Centro de prensa de la OMS.Organización Mundial de la Salud OMS. Planificación familiar. [En línea] diciembre de 2016. [Citado el: 29 de enero de 2017.] http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs351/es/.
  2. Planned Parenthood.Pildora Anticonceptiva. [En línea] [Citado el: 29 de enero de 2017.] https://www.plannedparenthood.org/esp/temas-de-salud/anticonceptivos/pildora-anticonceptiva.
  3. NorthShore University HealthSystem.Dispositivo intrauterino (DIU) como método anticonceptivo. [En línea] [Citado el: 29 de enero de 2017.] http://www.northshore.org/healthresources/encyclopedia/encyclopedia.aspx?DocumentHwid=tw9516&Lang=es-us.
  4. Planned Parenthood.Esterilización femenina (esterilización tubárica). [En línea] [Citado el: 29 de enero de 2017.] https://www.plannedparenthood.org/esp/temas-de-salud/anticonceptivos/esterilizacion-femenina-esterilizacion-tubarica.
  5. [En línea] [Citado el: 29 de enero de 2017.] https://safe2choose.org/es/nosotras-te-apoyamos-para-un-aborto-seguro/.

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